CCU: Una empresa tan longeva como Chile

    El cumpleaños será tuyo, pero CCU suele ser el protagonista: se ponen con la cerveza, el agua mineral, el vino, la Bilz y la Pap… ¿Cómo comenzaron? ¿Con cuánto y hace cuánto?

    Una apuesta y una tinaja

    ¿Hace cuánto se fundó la CCU? En 1850, apenas 32 años después de que Chile firmara su Independencia, un inmigrante alemán llamado Joaquín Plagemann instaló en Valparaíso la primera cervecería moderna del país. Nadie lo estaba esperando: la cerveza recién comenzaba a popularizarse en Chile y aquí nadie la producía a escala industrial. Plagemann vio ahí lo mismo que ven y por lo que apuestan tantos dueños de pyme: un espacio vacío. Y, tal como todos los demás dueños de pyme, tampoco tenía ninguna garantía.

    Pero resultó: a los chilenos les gustó la cerveza; la fábrica creció, se modernizó y, en 1889, se fusionó con la Fábrica de Cerveza de Limache, dando origen a la Fábrica Nacional de Cerveza. En 1902, ese archipiélago de cervecerías regionales —que ya incluía plantas en Antofagasta, La Serena, Talca, Concepción y Osorno— se constituyó formalmente como Compañía Cervecerías Unidas.

    Bilz, la primera bebida de fantasía de Chile: ¿Higiénica y digestiva?

    Las buenas ideas se copian: en Alemania existía una bebida tónica creada por un médico naturista llamada Bilz. Y en Santiago, un hombre llamado Andrés Ebner se “inspiró" libremente en la fórmula y lanzó en 1905, en el Teatro Municipal de Santiago, su propia versión, la describía como “bebida higiénica y digestiva".

    La Bilz alemana original, que fue imitada por más personas y en más lugares, terminó cambiándose el nombre a Sinalco ("sin alcohol"). La versión chilena, en cambio, mantiene su nombre.

    En 1916, CCU compró la Cervecería Ebner completa y con ella se quedó con Bilz. Ahí cambió todo: hasta entonces CCU solo producía y embotellaba cerveza; después de comprar Ebner, gracias a las ventas de la Bilz, supieron que diversificar valía la pena.

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    Y entonces llegó su compañera de toda la vida

    En 1927 CCU lanzó una segunda gaseosa inspirada en la papaya chilena —una fruta que, dato curioso, es distinta de la papaya tropical y crece casi exclusivamente en la región de Coquimbo—. La bautizaron, sin ningún pudor, Papaya Rex Imitation: con nombre, apellido y la palabra "imitación" incluida en el envase. Parece ser que el marketing de la época prefería la honestidad brutal antes que el disimulo. Solo en 1960 el nombre se acortó al "Pap" que todos conocemos hoy.

     

     

    Durante décadas, eso sí, Bilz y Pap fueron marcas independientes que se vendían por separado, cada una con su propia campaña. Recién en 1970 la CCU decidió juntarlas bajo un mismo paraguas publicitario: ahí nació el dúo indisoluble que hoy nadie piensa por separado.

    El cariño por estas dos bebidas no se construyó de un día para otro. Ya en los años ‘70, CCU publicaba en la revista infantil El Peneca una historieta llamada "Las aventuras de don Bilz", puro marketing de contenidos, ¡tantos años antes de que ese término existiera! Después vino el eslogan "con Bilz y Pap, un mundo de fantasía", que se mantuvo vigente casi treinta años, hasta que en 1997 la fórmula se renovó con Bily y Maik, dos “mascotas” alienígenas que reemplazaron a la imaginería más clásica de décadas anteriores y el eslogan pasó a ser “Otro mundo”. En 2012, relanzaron en edición limitada una réplica de las botellas originales de 1905, acompañada de una campaña con estética de caricatura de inicios del siglo XX.

    No cualquier campaña se filtra al lenguaje cotidiano de un país y la de Bilz lo logró: decir que alguien "vive en el mundo de Bilz y Pap" es, hasta hoy, una de las formas más chilenas de decir que alguien vive desconectado de la realidad.

    De una categoría a todas las categorías

    Con Bilz y Pap ya en el portafolio, todo lo demás fue bola de nieve: Pepsi llegó en 1959, y con los años se sumaron aguas minerales, néctares, vinos y pisco, hasta convertir a CCU en lo que hoy se llama una "multicategoría de bebestibles", pues vende casi cualquier líquido que un chileno pueda querer tomar. En el camino, Heineken compró acciones de la empresa y llegaron a establecer alianzas con Nestlé, Pernod Ricard y otras marcas globales, además de expandirse a Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay y Uruguay.

    Hoy CCU tiene más de 180 marcas en la región. Todo eso, partiendo de una fábrica que en 1850 no sabía ni si a los chilenos les iba a gustar su brebaje.

    ¿Qué podemos aprender de la historia de la CCU?

    No te cases con tu primer producto. CCU pudo quedarse para siempre como "la fábrica de cerveza de Valparaíso". En cambio, cada vez que apareció una categoría adyacente, la tomó.

    Copiar bien también es una estrategia. Bilz partió como una imitación descarada de una bebida alemana. Nadie se acuerda de eso hoy: se acuerdan de que es la gaseosa más antigua de Chile. A veces no hace falta inventar la rueda, sino ejecutarla mejor que el original.

    El cariño a la marca también se construye con tangenciales: el cómic de El Peneca en los años 20 es un ejemplo; otro, Billy y Maik de los 90, mascotas alienígenas con su narrativa y personalidades propias.

    La CCU nunca ha dejado de alimentar el vínculo emocional de los consumidores con sus marcas más antiguas. Ese cariño acumulado no se compra de un día para otro.

    Lo que CCU le puede enseñar a tu negocio

    No te cases con tu primer producto. CCU pudo quedarse para siempre como "la fábrica de cerveza de Valparaíso". En cambio, cada vez que tuvo la oportunidad de cambiar de rubro, la tomó.

    No todas las grandes ideas son originales. De hecho, dicen que ya está todo inventado. Bilz partió como una imitación descarada de una bebida alemana, pero ya nadie se acuerda de eso: se acuerdan de que es "la bebida de fantasía más antigua de Chile". Copiar bien también es una estrategia.

    El cariño a una marca se construye con constancia. Una tira cómica en los ‘70, un eslogan que duró casi 30 años, mascotas nuevas en los 90, ediciones retro en el 2010: CCU nunca dejó de alimentar el vínculo emocional con sus marcas más antiguas.

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