Montar una empresa requiere mucho esfuerzo y plata y no es raro querer ahorrar unos pesitos por aquí o por allá. En los últimos años, se ha vuelto una práctica común hacerlo generando logos, imágenes, textos para mails y otros con IA, muchas veces sin saber en qué terreno nos estamos adentrando.
Y, ¿en qué terreno nos estamos adentrando? Chile tiene una Política Nacional de Inteligencia Artificial, actualizada en 2024, que establece lineamientos éticos para adoptar estas tecnologías, pero sin establecer obligaciones concretas ni multas.
Hoy, Chile está a punto de tener una ley específica para regular el uso de la IA. Y aunque todavía no está vigente, vale la pena entender qué es lo que viene, porque algunas de sus consideraciones podrían afectarte directamente si tienes una pyme.
Importante: esta no es una asesoría legal personalizada, es orientación general para que conozcas el estado de las cosas hoy, en 2026.
Este proyecto plantea una regulación de las IA según el riesgo que representan y divide sus usos en cuatro categorías:
Riesgo inaceptable: son las herramientas capaces de manipular a las personas sin que lo sepan, por ejemplo influyendo en sus decisiones o comportamientos de forma oculta. Estos sistemas quedarían definitivamente prohibidos .
Alto riesgo: son los sistemas que podrían afectar derechos fundamentales del ser humano, su salud o seguridad, o también derechos del consumidor. El uso de ellas implicará obligaciones estrictas: supervisión humana, transparencia en su uso y gestión de riesgos.
Riesgo limitado: aquellas herramientas como asistentes de escritura, chatbots de atención al cliente, sistemas de respuesta automática vía WhatsApp y herramientas de generación de contenido para marketing, entre otras.
En este caso, la exigencia principal es la transparencia: será obligatorio que las personas sepan que están hablando con una máquina y no con un humano.
Sin riesgo evidente: aplicaciones cotidianas que no entran en las categorías anteriores. Sin restricciones especiales.
Esta ley legislará a grandes y pequeñas empresas. Si tu negocio está domiciliado en Chile y usas sistemas de IA, esta ley también legisla tus operaciones.
La buena noticia es que sí considera el tamaño de tu empresa: se contemplarían estándares diferenciados de cumplimiento para los negocios más pequeños, y las multas serían proporcionales al tamaño y volumen de ventas, para no asfixiar a las pymes.
Y hay algo importante que muchas empresas no consideran: también aplica a empresas extranjeras que presten servicios en Chile y utilicen IA para esto.
Así que si contratas una plataforma internacional con IA integrada y tus clientes la usan, también entra en el ámbito de esta ley.
Hay que tener presente que algunas aplicaciones de IA en recursos humanos, como sistemas de filtro de currículums o evaluación de desempeño, podrían implicar obligaciones adicionales dependiendo de cómo se clasifiquen bajo la nueva ley. En cualquier caso, la recomendación es clara: la máquina puede ayudarte a filtrar, pero la decisión final debe ser tomada por una persona.
Aunque la ley aún no está vigente, hay medidas que, por sentido común, conviene tomar ahora:
A través de esta ley, Chile está construyendo un marco regulatorio que apunta a algo muy razonable y que realmente necesitamos: que las personas sepan cuándo están interactuando con una máquina y que las decisiones importantes siempre sean tomadas por un ser humano.
Si ya usas IA en tu empresa, este es buen momento para hacer inventario de esas herramientas, revisar tus chatbots y asegurarte de que tus procesos tienen supervisión humana donde se necesita.
Hasta la próxima