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Tipos de innovación: Guía completa para impulsar tu empresa

Crecimiento y estrategia empresarial • Jan 28, 2026 5:25:13 PM

La innovación es el motor que impulsa el crecimiento empresarial y la competitividad en un mercado cada vez más dinámico. No se trata solo de crear productos revolucionarios, sino de identificar y aplicar el tipo de innovación adecuado según las necesidades y recursos de cada organización. Comprender estas clasificaciones permite a las empresas chilenas diseñar estrategias más efectivas y aprovechar mejor las oportunidades de mejora en sus operaciones, productos y procesos.

 

Hablar de innovación ya no es exclusivo de grandes marcas globales o startups tecnológicas. 

Hoy, cualquier empresa, desde una pyme hasta una organización consolidada, se enfrenta al desafío de adaptarse a un entorno que cambia rápido.

Cada tipo de innovación responde a objetivos distintos: mientras algunas buscan perfeccionar lo existente, otras aspiran a transformar completamente una industria.

Esta guía explora las principales categorías de innovación y cómo aplicarlas estratégicamente en el contexto empresarial.

¿Qué se entiende por innovación en las empresas?

En términos simples, la innovación es la capacidad de transformar ideas en valor. No se trata únicamente de crear algo completamente nuevo, sino de introducir cambios relevantes que generen mejoras reales en productos, procesos, servicios o modelos de negocio.

Desde el punto de vista empresarial, la definición de innovación está ligada a resultados concretos: mayor eficiencia, reducción de costos, mejor experiencia para los clientes, nuevos ingresos o una ventaja competitiva sostenible en el mercado.

Un punto clave es entender que innovar no siempre significa tecnología avanzada. Muchas veces, el impacto viene de ajustes en la organización, en la forma de trabajar con las personas, en los sistemas internos o en la manera de llegar al cliente final.

Aunque Chile lidera en innovación en América Latina según la OMPI, ubicándose en el puesto 51 a nivel global, aún existe un amplio margen de mejora considerando que solo 1 de cada 6 empresas innova activamente.

Clasificación de la innovación según su grado de cambio

Las innovaciones pueden clasificarse según la magnitud del cambio que introducen en el mercado o en la organización, distinguiéndose tres niveles fundamentales: incremental, radical y disruptiva, cada uno con características, riesgos y potenciales de retorno muy diferentes.

Entender estas diferencias permite a las empresas equilibrar su portafolio de innovación entre mejoras continuas y apuestas transformadoras.

Innovación incremental: mejorando lo existente

La innovación incremental se enfoca en mejoras continuas y progresivas de productos, servicios o procesos ya existentes.

Este enfoque optimiza operaciones, reduce costos y mantiene la competitividad sin alterar drásticamente el modelo de negocio.

Ejemplos cotidianos incluyen las actualizaciones anuales de smartphones con mejores cámaras o mayor duración de batería, o la optimización de líneas de producción para aumentar la eficiencia.

Este tipo de innovación requiere menor inversión y presenta menos riesgo, convirtiéndose en la estrategia predilecta de muchas pymes chilenas que buscan mantenerse relevantes en sus mercados.

Innovación radical: creando nuevos mercados

La innovación radical introduce tecnologías, metodologías o servicios completamente nuevos que no derivan de versiones anteriores.

Este tipo de innovación puede generar ventajas competitivas de largo plazo, aunque requiere mayor inversión, tiempo de maduración y tolerancia al riesgo.

Un ejemplo clásico es la aparición del teléfono celular, que transformó completamente las comunicaciones personales, o el desarrollo de nuevos fármacos en la industria farmacéutica que abren tratamientos inexistentes previamente.

Sectores como la energía renovable y la biotecnología frecuentemente recurren a este enfoque para desarrollar soluciones disruptivas.

Innovación disruptiva: transformando la industria

La innovación disruptiva introduce soluciones que cambian drásticamente el comportamiento del consumidor o las reglas del mercado.

Aunque suele asociarse con tecnología, no es obligatorio que la involucre; lo esencial es que altera y desplaza las soluciones existentes, creando nuevos mercados y transformando industrias completas.

Amazon revolucionó el comercio de libros frente a Barnes & Noble, Apple transformó la música digital con el iPod desplazando al Walkman de Sony, y empresas como Uber y Airbnb modificaron radicalmente los modelos tradicionales de transporte y hospedaje.

Este tipo de innovación representa puntos de inflexión que obligan a toda una industria a adaptarse o quedar obsoleta.

Tipos de innovación según el área de aplicación

Más allá del grado de cambio, el Manual de Oslo, referencia internacional adoptada por la Comisión Europea, clasifica la innovación según el ámbito empresarial donde se aplica, por lo que la innovación puede manifestarse en productos, procesos internos, estrategias comerciales o en la estructura organizacional misma.

En la práctica, las empresas más exitosas no se limitan a un solo tipo, sino que combinan innovaciones de producto, proceso, marketing y organizacionales para crear ventajas competitivas sostenibles.

Esta visión holística resulta especialmente relevante para las empresas chilenas que buscan diferenciarse en mercados cada vez más competitivos.

Innovación de producto: novedad en la oferta

Se refiere a la introducción de bienes o servicios nuevos o significativamente mejorados en el mercado. Esto incluye cambios en especificaciones técnicas, componentes, materiales, software incorporado o características funcionales.

Un ejemplo clásico son los vehículos eléctricos, que representan una mejora sustancial frente a los automóviles tradicionales, o el desarrollo de alimentos funcionales con propiedades nutricionales mejoradas.

Esta innovación busca satisfacer necesidades insatisfechas o crear nuevas demandas en el consumidor.

Innovación de proceso: eficiencia y optimización

La innovación de procesos implica cambios nuevos o significativos en los métodos de producción, distribución o entrega de servicios.

Su objetivo principal es reducir costos de producción, incrementar la calidad o mejorar la eficiencia operativa.

Ejemplos incluyen permitir la contratación de seguros directamente desde aplicaciones móviles en lugar de oficinas físicas, o implementar sistemas ERP que centralizan y optimizan los procesos empresariales.

Este tipo de innovación es fundamental en sectores como logística, manufactura y servicios financieros.

Innovación de marketing: estrategias de mercado

La innovación de marketing implica implementar nuevos métodos de comercialización con mejoras importantes en diseño, envase, presentación, posicionamiento, promoción o política de precios.

Estas estrategias buscan llegar a nuevos segmentos de clientes o reposicionar productos existentes. Un caso ilustrativo es el uso de marketing de influencers para productos tradicionalmente vendidos mediante canales convencionales, o la personalización masiva de mensajes mediante análisis de datos.

Innovación organizacional: cambios estructurales

Se refiere a la implementación de nuevos métodos organizativos en las prácticas de negocio, en la organización del trabajo o en las relaciones externas de la empresa.

Incluye establecer nuevos modelos de equipos de trabajo, implementar sistemas de gestión del conocimiento, o rediseñar estructuras jerárquicas hacia modelos más horizontales.

La adopción de trabajo remoto estructurado, la creación de áreas dedicadas a innovación, o la implementación de culturas de feedback continuo son ejemplos contemporáneos.

Este tipo de innovación mejora el desempeño empresarial al optimizar la forma en que la organización opera internamente y se relaciona con su ecosistema, siendo fundamental para una gestión empresarial eficiente.

Otros tipos de innovación relevantes

Además de las clasificaciones tradicionales, existen modalidades de innovación que definen la estrategia colaborativa, el impacto social y el rol de la tecnología.

Estos enfoques complementarios permiten a las organizaciones diversificar sus fuentes de ideas, alinear sus innovaciones con propósitos de sostenibilidad y aprovechar avances tecnológicos.

Comprender estas categorías adicionales enriquece el arsenal estratégico de cualquier empresa que busque innovar de manera integral.

Innovación abierta y cerrada: colaboración vs. enfoque interno

La innovación cerrada mantiene todos los desarrollos dentro de la empresa bajo control exclusivo, creando tecnologías únicas mediante inversiones significativas en I+D interno.

Por contraste, la innovación abierta se basa en la cooperación externa para generar o utilizar conocimiento y tecnología, reduciendo inversiones y accediendo a nuevos mercados.

Cada modelo tiene ventajas: la cerrada ofrece exclusividad y singularidad; la abierta, mayor alcance y menores costos.

Innovación social: impacto positivo en la sociedad

La innovación social implementa nuevas ideas para solucionar problemas sociales, mejorando el bienestar de comunidades vulnerables.

Ejemplos destacados incluyen el Grameen Bank, que otorga microcréditos a personas de bajos recursos, proyectos de energía solar en comunidades rurales sin acceso eléctrico, o plataformas educativas gratuitas.

Este tipo de innovación demuestra que las empresas pueden generar valor económico mientras abordan desafíos sociales y ambientales.

Innovación tecnológica: impulsando el futuro

La innovación tecnológica impulsa el desarrollo de nuevos productos y procesos mediante la aplicación de conocimientos científicos y técnicos avanzados.

Incluye tecnologías emergentes como inteligencia artificial, blockchain, Internet de las Cosas o biotecnología que están transformando prácticamente todas las industrias.

Este tipo de innovación no se limita a empresas tecnológicas; sectores tradicionales como agricultura, construcción y retail la están adoptando para automatizar procesos, personalizar experiencias y crear modelos de negocio digitales.

La transformación digital que viven las empresas chilenas es esencialmente una forma de innovación tecnológica aplicada a contextos específicos.

Cómo aplicar innovación en tu empresa

Implementar un proceso de innovación requiere un enfoque estratégico que considere los recursos disponibles, el contexto de mercado y los objetivos organizacionales.

Para las pymes, comenzar con innovación incremental en procesos permite ganar experiencia y generar resultados medibles sin comprometer la operación.

Esto puede incluir digitalizar procesos manuales, mejorar la experiencia del cliente con herramientas tecnológicas, u optimizar procesos de cobranza para mejorar el flujo de caja.

Las empresas medianas pueden explorar innovación de marketing y organizacional, desarrollando nuevas formas de llegar a clientes o implementando estructuras más ágiles que aceleren la toma de decisiones.

Establecer alianzas estratégicas bajo modelos de innovación abierta permite acceder a conocimientos y tecnologías sin inversiones prohibitivas.

Soluciones como las que ofrece Maxxa facilitan este proceso al proporcionar herramientas de gestión administrativa que liberan tiempo para que las empresas se enfoquen en actividades de mayor valor estratégico.

Para grandes corporaciones, equilibrar un portafolio de innovación que incluya proyectos incrementales de bajo riesgo junto con iniciativas radicales o disruptivas de largo plazo resulta fundamental.

Crear estructuras dedicadas a la innovación, como laboratorios de I+D o unidades de venture capital corporativo, permite explorar nuevas oportunidades sin comprometer el negocio principal.

En todos los casos, medir resultados mediante indicadores claros y mantener una cultura que tolere el fracaso como parte del aprendizaje son elementos críticos para el éxito sostenido.

La innovación como estrategia permanente

Los diversos tipos de innovación ofrecen múltiples caminos para que las empresas chilenas generen valor y se mantengan competitivas; cada uno responde a necesidades, contextos y capacidades específicas.

La clave está en desarrollar una estrategia deliberada que combine diferentes enfoques según las prioridades de cada organización.

En un entorno empresarial donde el cambio es la única constante, la innovación no puede ser un evento aislado, sino una capacidad organizacional permanente.

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