A quienes venden cada vez más y aun así tienen la caja apretada les encantará saber cómo Nike sobrevivió a su propio crecimiento.
Corría la primavera de 1975 y Phil Knight, un hombre de Oregon de 37 años, ya llevaba once vendiendo zapatillas para correr, primero importadas desde Japón y después con una marca propia que había bautizado Nike. Ese año, la entidad que le prestaba plata le congeló las cuentas y llevó su caso al FBI por sospecha de fraude. Lo paradójico es que su empresa estaba vendiendo el doble que el año anterior y todavía no le alcanzaba para pagar el inventario.
Hoy Nike es un gigante: en 2025 registró ingresos por US$ 46.300 millones y tenía cerca de 77.800 trabajadores, y su logo es probablemente el más reconocible del planeta. Pero durante su primera década fue una pyme que vivía con el agua hasta el cuello. Esta es la historia de cómo casi desapareció y de quién la rescató.
Respuesta rápida: La historia de Nike comienza en 1964 cuando Phil Knight y Bill Bowerman fundaron Blue Ribbon Sports con US$ 500 cada uno para importar zapatillas japonesas. Por una década duplicó sus ventas cada año y rozó la quiebra por falta de liquidez, hasta que una casa comercial japonesa financió su crecimiento en 1975.
Lo esencial:
- Origen: Nike nació como Blue Ribbon Sports, la distribuidora en Estados Unidos de una marca japonesa de zapatillas, fundada en 1964 con un apretón de manos.
- Primer año: la empresa vendió US$ 8.000, casi todo desde la maleta de un auto en competencias de atletismo.
- El problema: vender el doble cada año obligaba a comprar el doble de inventario por adelantado, y la caja nunca alcanzaba.
- La crisis: en 1975 le cortaron una línea de crédito de US$ 1 millón y le congelaron las cuentas.
- La salida: Nissho Iwai, una casa comercial japonesa, pagó la deuda y siguió financiando el inventario.
- La lección: crecer consume caja, y el financiamiento tiene que estar listo antes del pedido grande.
¿Quién fundó Nike?
Nike fue fundada por Phil Knight, un corredor de media distancia de Portland, y Bill Bowerman, su entrenador de atletismo en la Universidad de Oregon. Eran dos personas muy distintas que compartían una obsesión: las zapatillas.

A la izquierda, Phil Knight en la competencia previa olímpica de la Universidad de Oregón en 1956; Knight compitió después de que Bill Bowerman lo invitara a correr los 400 metros. A la derecha, Knight entrenando en la Universidad de Oregón. Fuente: Nike
Bowerman era el entrenador más famoso de Estados Unidos y se obsesionó con muy particular: el peso de las zapatillas.
Estaba convencido de que las zapatillas que se vendían para hacer atletismo eran demasiado pesadas, así que las desarmaba, les sacaba cuero y las volvía a coser. Llegó a ser aprendiz de un zapatero de su ciudad para hacerlo mejor. La historia cuenta que Knight fue el primer alumno elegido para probar esas zapatillas modificadas: al no ser una estrella del equipo, nadie lo miraba tanto ni dependía mucho de él, así que era el conejillo de Indias perfecto.
Knight, en cambio, era el de los números. Después de la universidad hizo un MBA en Stanford y escribió un trabajo de investigación sobre si el calzado deportivo japonés podía competirle a las marcas alemanas que dominaban el mercado, como Adidas y Puma. Su tesis era que Japón ya había hecho algo parecido con las cámaras fotográficas, ofreciendo buena calidad a menor precio, así que podría repetirlo con las zapatillas.
En 1962, con 24 años, Knight viajó a Japón para probar su teoría. Consiguió una reunión en Kobe con Onitsuka, un fabricante de calzado deportivo cuya marca se llamaba Tiger. Cuando le preguntaron qué empresa representaba, Knight no tenía ninguna, así que inventó un nombre en ese mismo momento: Blue Ribbon Sports, por las cintas azules que se entregan a los ganadores. Salió de esa reunión con los derechos de distribución de una marca japonesa y una empresa recién inventada.
¿Con cuánto dinero empezó Nike?
Nike empezó con US$ 1.000: Knight y Bowerman pusieron US$ 500 cada uno para crear Blue Ribbon Sports y sellaron el acuerdo con un apretón de manos.
Knight le había mandado a Bowerman unas muestras de las Tiger, más buscando su aprobación que un socio. Para su sorpresa, a Bowerman le gustaron tanto que pidió entrar al negocio. Se juntaron a almorzar el 25 de enero de 1964 en el Hotel Cosmopolitan de Portland, y una hora después se pararon, se dieron la mano y Blue Ribbon Sports quedó fundada.
La operación se hacía a pulso: Knight vendía las Tiger desde la parte trasera de su Plymouth Valiant verde, recorriendo competencias de atletismo en el noroeste de Estados Unidos. No tenía local ni vendedores, pero conocía a todos los corredores porque él mismo era uno.
Los números del primer año le van a sonar a cualquier dueño de pyme: en 1964 vendieron US$ 8.000, los primeros pedidos se pagaron con préstamos de su papá y su primer financiamiento formal fue una carta de crédito por US$ 3.000. Además, Knight no vivía del negocio: trabajaba jornada completa como contador y llevaba Blue Ribbon en paralelo. Más adelante también hizo clases de contabilidad en la Portland State University, y ese dato va a ser importante cuando lleguemos al logo.

Estos spikes hechos a mano son el calzado más antiguo creado por Bill Bowerman en la colección del Department of Nike Archives.
¿Por qué Nike vivía sin plata si vendía cada vez más?
Nike vivía sin plata porque tenía que pagar el inventario mucho antes de venderlo, y cada año pedía el doble que el anterior. Las ventas crecían sin parar, se duplicaban año a año y en 1968 llegaron a US$ 150.000, pero cada peso de esas ventas llegaba tarde.
La cosa era así: Onitsuka exigía el pago mucho antes del despacho, así que Knight tenía que pagar a Japón, esperar semanas a que las zapatillas cruzaran el Pacífico, venderlas y recién después cobrar. Mientras tanto, como la demanda no paraba, el siguiente pedido ya tenía que ser más grande. Todo peso que le sobraba iba directo a comprar más inventario, porque estaba convencido de que la demanda siempre superaba lo que alcanzaba a vender.
Un ejemplo ilustrativo: imagina una distribuidora que compra $10 millones en mercadería al mes, la paga al contado y la cobra a sus clientes a 60 días. Si un cliente grande le duplica el pedido, al mes siguiente tiene que desembolsar $20 millones sin haber cobrado todavía nada de esa venta. Las ventas suben y la caja baja. A Knight le pasaba exactamente eso, con el océano Pacífico de por medio.
A esa plata que una empresa necesita para operar mientras espera cobrar se le llama capital de trabajo. El capital de trabajo es el dinero que financia la operación del día a día entre que pagas tus costos y cobras tus ventas. Si duplicas tus ventas, tu necesidad de capital de trabajo también se duplica, y esa plata tiene que existir antes de que llegue el cobro.
Si quieres profundizar, en el blog tenemos una guía completa sobre capital de trabajo.
Los financistas de Knight lo veían desde el lado opuesto. Para ellos, una empresa con poca plata en caja y deudas cada vez más grandes era un riesgo creciente. Lo presionaban constantemente para que frenara el crecimiento y reforzara el patrimonio de la empresa. Knight detestaba esa conversación. Con ventas de unos US$ 600.000, pidió un préstamo de US$ 1,2 millones. A su financista la cifra le pareció una locura: le dejó la línea en el tope, le exigió depositar más efectivo antes de prestarle un dólar más y le impuso metas de venta, con la advertencia de que si incumplía una terminaba la relación.
Knight vivía literalmente al día. Cuando tocaba pagar sueldos, vaciaba las reservas de la empresa, porque creía que la demanda por sus productos lo justificaba.
Swoosh-swoosh:¿de dónde salieron el nombre Nike y el logo?
El nombre y el logo de Nike nacieron en 1971, casi a la fuerza, cuando la relación con Onitsuka se rompió. El fabricante japonés intentó quedarse con el control de la distribución en Estados Unidos y le planteó a Knight un ultimátum para comprar el 51% de su empresa. Knight se negó, y Blue Ribbon Sports quedó obligada a tener un producto propio.
Una marca nueva necesitaba nombre. Knight tenía propuestas poco memorables y no daba pie en bola hasta que Jeff Johnson, el primer empleado a tiempo completo de la empresa, llegó un día diciendo que había soñado con un nombre: Nike, la diosa griega de la victoria. Quedó ese.
Faltaba el logo. Aquí vuelve a aparecer la Portland State University. Carolyn Davidson estudiaba Diseño Gráfico ahí, y Knight la escuchó comentar que no le alcanzaba la plata para tomar un curso de pintura al óleo. Le ofreció trabajos freelance a US$ 2 la hora. En 1971 le encargó un "stripe", que era como se le decía en la industria a la marca que va en el costado de la zapatilla. Le dieron dos instrucciones: que transmitiera movimiento y que no se pareciera a las tres franjas de Adidas.
Davidson entregó el diseño y cobró US$ 35 en total. La reacción de Knight no fue precisamente entusiasta: le dijo que no le encantaba, pero que probablemente le terminaría gustando. Así nació el famoso swoosh. Años después Knight le hizo justicia: en septiembre de 1983 le regaló un anillo de oro con el swoosh y un diamante, junto con un sobre con 500 acciones de Nike.
¿Cómo le ganó Nike a Onitsuka?
Nike le ganó a Onitsuka en tribunales y en las pistas. Ambas empresas se demandaron mutuamente, y en 1974 Blue Ribbon Sports ganó el juicio: conservó el derecho a seguir vendiendo sus modelos y recibió US$ 400.000 en compensación. S
Mientras tanto, Bowerman seguía experimentando en su casa. Buscaba una suela liviana que agarrara bien en cualquier superficie y la encontró en el lugar menos pensado: la wafflera de su señora. Vertió caucho en la plancha y obtuvo el dibujo de cuadritos que terminó siendo la famosa suela waffle. La wafflera no sobrevivió al experimento; la idea, en cambio, se convirtió en uno de los grandes éxitos de la marca.
La validación llegó rápido. En las pruebas clasificatorias olímpicas de 1972, cuatro de los siete primeros corredores usaban zapatillas Nike. Y en 1974 la marca firmó a su primer atleta, Steve Prefontaine, del equipo de la Universidad de Oregón, con un contrato de US$ 5.000. Fue el primer paso de una estrategia que años después llevaría a Nike hasta Michael Jordan.
¿Cómo se salvó Nike de quebrar en 1975?
Nike se salvó en 1975 gracias a Nissho Iwai, una casa comercial japonesa que ya financiaba parte de su inventario y que pagó la deuda completa cuando su financista le cortó el crédito.
Una casa comercial japonesa, o sogo shosha, es un conglomerado que compra, vende, importa y financia de todo: desde acero hasta alimentos. En esa época, Nissho Iwai era la sexta casa comercial más grande de Japón y hoy sigue operando con el nombre de Sojitz. Llegó a la vida de Knight por un ejecutivo de su oficina en Portland, Tom Sumeragi, que se ofreció a financiar todo el inventario de Nike en una sola reunión. Para una empresa que vivía peleando cada dólar con sus financistas, era una oferta casi irreal. Knight la tomó como respaldo, y fue lo mejor que pudo haber hecho.
En 1975 llegó la tormenta. Las ventas seguían duplicándose, la producción no alcanzaba a cubrir la demanda porque correr se estaba poniendo de moda, y en plena crisis de caja su financista decidió retirarle la línea de crédito de US$ 1 millón. Además, le congeló las cuentas y denunció el caso al FBI por sospecha de fraude. Con las cuentas congeladas, Nike no podía pagar ni a sus proveedores ni a sus trabajadores.
Nissho Iwai decidió respaldarlo, pero con una condición: revisar a fondo los números de la empresa. Ahí salió a la luz algo que Knight había escondido: había usado parte del financiamiento para montar una fábrica propia, mientras les decía que seguía trabajando solo con fabricantes externos. Esa fábrica estaba en Exeter, en New Hampshire. Knight esperaba lo peor. El ejecutivo a cargo, Tadayuki Ito, le perdonó el engaño, pagó la deuda completa y reforzó la relación. Según recuerda Knight, el mensaje de Nissho fue que había cosas peores que la ambición.
Nike sobrevivió porque tenía una segunda fuente de financiamiento lista el día que la primera le dio la espalda.
¿Qué pasó con Nike después?
Después de la crisis de 1975, Nike creció hasta convertirse en la marca deportiva más grande del mundo. Para 1980 tenía la mitad del mercado estadounidense de calzado deportivo y en diciembre de ese año salió a bolsa. Por fin tenía acceso al capital que durante 16 años le había faltado.
Onitsuka, por su parte, siguió su propio camino: en 1977 se fusionó con otras dos empresas japonesas y formó Asics. Y el swoosh de US$ 35 terminó convertido en uno de los símbolos más valiosos de la historia del marketing.
¿Qué tiene que ver la historia de Nike con tu pyme?
La historia de Nike tiene mucho que ver con las pymes chilenas, porque el problema que casi la mata es uno de los más comunes en Chile: crecer más rápido de lo que la caja puede financiar.
Las pymes B2B chilenas tienen un ciclo de conversión de efectivo promedio de 71 días. Es decir, su plata pasa más de dos meses "en la calle" entre que pagan un insumo y cobran la venta que lo usó. Según el Termómetro Pyme de agosto de 2026, el 56% de las empresas dice que sus clientes le pagan a 30 días, un 18% a 45 días, y un 35% declara que los plazos de pago han aumentado en el último año. Y en los datos de 2026 recopilados por Maxxa, el 46% de las pymes en etapa de crecimiento dice que su principal barrera para expandirse es no poder acceder a financiamiento acorde a sus nuevos volúmenes. Emol.com
El parecido más llamativo tiene que ver con quién pone la plata. Knight financió sus primeros pedidos con préstamos de su papá. En septiembre de 2026, el 73% de los dueños de pyme en Chile tuvo que poner recursos personales para mantener funcionando su empresa. Sesenta años después, la historia se repite en miles de negocios. La Tercera
A esto se le llama la penalización por éxito: el momento más riesgoso para una pyme suele ser cuando gana un contrato grande, porque tiene que financiar insumos, sueldos y operación antes de que el cliente pague. A LEGO le pasó algo parecido, aunque por otros motivos, y lo contamos en LEGO: casi quebrados ¿por exceso de éxito?.
¿Qué podemos aprender de la historia de Nike?
La principal lección de la historia de Nike es que el crecimiento hay que financiarlo con anticipación, porque vender más siempre consume caja antes de devolverla.
Crecer cuesta plata antes de dar plata. Cada pedido de Blue Ribbon era el doble del anterior y se pagaba antes de venderse. Antes de aceptar ese pedido que te duplica las ventas, calcula cuánta plata vas a tener que poner mientras esperas cobrarlo.
Consigue tu segunda fuente de financiamiento antes de necesitarla. Nike sobrevivió a 1975 porque Nissho Iwai ya estaba en la película cuando llegó la crisis. Buscar financiamiento en plena emergencia es más lento, más caro y más estresante.
Depender de un solo proveedor también es un riesgo de caja. Onitsuka controlaba el producto, los plazos de pago y los despachos. Cuando la relación se rompió, Knight tuvo que inventar una marca en pocos meses.
Muéstrale tus números completos a quien te financia. Knight casi pierde a su principal aliado por ocultarle información. La transparencia es lo que le permite a un financista apostar por tu crecimiento.
Una gran marca puede partir con muy poco. Un logo de US$ 35, una wafflera doméstica y una maleta de auto fueron suficientes para empezar. Lo difícil fue sostener la caja mientras crecía.
Preguntas frecuentes
¿Quién fundó Nike?
Nike fue fundada en 1964 por Phil Knight, exatleta y graduado de Stanford, y Bill Bowerman, su entrenador de atletismo en la Universidad de Oregón. En sus inicios la empresa se llamaba Blue Ribbon Sports.
¿Con cuánto dinero empezó Nike?
Nike empezó en 1964 con US$ 1.000: Phil Knight y Bill Bowerman aportaron US$ 500 cada uno para fundar Blue Ribbon Sports, la empresa que dio origen a la marca.
¿Quién salvó a Nike de la quiebra?
Nissho Iwai, una casa comercial japonesa que hoy se llama Sojitz, salvó a Nike en 1975: pagó su deuda cuando su financista estadounidense le cortó una línea de crédito de US$ 1 millón y le congeló las cuentas.
¿Cuánto costó el logo de Nike?
El logo de Nike, conocido como swoosh, costó US$ 35 en 1971. Lo diseñó Carolyn Davidson, estudiante de diseño gráfico de la Portland State University.
Este artículo entrega orientación general y no constituye asesoría financiera. Para evaluar la mejor alternativa para tu empresa, conversa con un ejecutivo(a) de Maxxa.
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